
Eustaquio Orozco Verdusco fotografiado en 2020.
Agentes federales de inmigración han secuestrado a Eustaquio Orozco Verdusco, un organizador de derechos de los trabajadores muy conocido en Minnesota por luchar contra el robo de salarios y la trata laboral.
Su abogada y su hijo dicen que actualmente está detenido en el Centro Correccional del Condado de Cibola en Nuevo México, dirigido por CoreCivic, una de las mayores compañías privadas de prisiones en los Estados Unidos. Por primera vez, su familia va a la prensa mientras el apoyo de la comunidad para su liberación está aumentando.
−Lo único que nos importa es tenerlo de vuelta con nosotros, en casa en Minnesota −me dijo su hijo, Gerardo Orozco Guzmán−. Eso es lo único que queremos.
Nuestra entrevista se produjo tras el fallo de un juez en el Tribunal de Distrito de Minnesota el miércoles que negó y desestimó la petición de hábeas corpus de Orozco Verdusco, petición que pretendía impugnar su detención ilegal.
Orozco Verdusco organiza con el Centro de Trabajadores Unidos en La Lucha (CTUL), un centro de trabajadores con sede en Minneapolis que recientemente se ha movilizado contra el secuestro de trabajadores de la construcción por parte de agentes federales de inmigración. También es miembro del Labor Council for Latin American Advancement (Consejo Laboral para el Avance Latinoamericano, LCLAA, por sus siglas en inglés), que aboga por los derechos de los trabajadores latinos, y parte del Minnesota Immigrant Rights Action Committee (Comité de Acción por los Derechos de los Inmigrantes de Minnesota), que se opone a las políticas de inmigración injustas.
Sus organizaciones y su comunidad en general, profundamente sacudida por su detención durante aproximadamente un mes, han estado exigiendo su liberación inmediata. Docenas de organizaciones e individuos han escrito cartas de apoyo, y una petición −para exigir su liberación inmediata y frenar su deportación− tiene más de 3.000 firmas.
Orozco Verdusco fue secuestrado en la llamada “Operación Metro Surge” de la administración Trump, donde, desde diciembre, miles de agentes federales enmascarados y armados han descendido a Minnesota. Han allanado casas y guarderías, han secuestrado a niños pequeños, han lanzado gases lacrimógenos a estudiantes de la preparatoria y han matado a dos vecinos y observadores, Renee Good y Alex Pretti.
Si bien muchas de las personas atacadas no forman parte de sindicatos u organizaciones de trabajadores, varias sí. Los sindicatos de Minnesota UNITE HERE Local 17 y SEIU Local 26 han visto a miembros secuestrados, incluyendo personas que han liderado importantes organizaciones de trabajadores. Y los agentes federales han atacado a líderes laborales en todo el país, desde el líder de jornaleros Willian Giménez González en Chicago hasta el presidente de SEIU California David Huerta en Los Ángeles.
Orozco Verdusco, quien se llama “Paco”, es originario de México y ha vivido en los Estados Unidos durante 20 años. Fue llevado la mañana del 9 de enero de camino al trabajo, poco después de salir de su casa en Coon Rapids, a unos 25 minutos en coche al norte de Minneapolis. Su hijo dice que se enteró de lo sucedido cuando su tío le llamó y le dio instrucciones para que fuera a recoger el coche de su padre.
Conseguir el vehículo fue inquietante, dice. −Todo parecía en orden. Fue espeluznante tener que subir al coche y llevarlo de vuelta a mi casa, sabiendo que no sé cuándo voy a volver a ver a mi papá.
Merle Payne, co-directora de CTUL, dijo que −él entró a CTUL hace ocho o nueve años como un trabajador de la construcción que había visto mucho robo de salarios y mucho abuso de los derechos de los trabajadores y tenía una profunda pasión por la justicia y para que las personas recibieran un trato justo en el lugar de trabajo.
−Aprendió sobre sus derechos y pudo recuperar los salarios en su propia situación −dijo Payne−, y luego, mientras aprendía sobre sus derechos, quería enseñar a otros al respecto, y a eso es que realmente dedicó su tiempo.
−Como parte de su trabajo colectivo con respeto al robo de salarios, a lo largo de los años la gente ha podido recuperar más de $6 millones en salarios robados, y él ha sido uno de los principales líderes en impulsar y hacer que eso sucediera −dice Payne−. Su trabajo fue crucial para presentar el primer caso de trata laboral en la construcción en el estado que fue procesado con éxito. Desempeñó un papel esencial en el apoyo a los trabajadores para escapar de la trata y poder presentar el caso ante la justicia.
−La administración Trump está usando la excusa de perseguir el fraude y a quienes se refieren como delincuentes y eso no es realmente lo que está sucediendo −dice Payne−.
Después de ser llevado, Orozco Verdusco fue enviado al Campamento East Montana, en El Paso, donde los guardias mataron recientemente a un inmigrante cubano por asfixio, según relató un testigo. El centro de detención ha estado plagado de acusaciones de agresión violenta y malas condiciones, incluida la escasez de alimentos lo cual resulta en que las personas se turnen para comer. La abogada de Orozco Verdusco, Marisa Tillman, dice que mientras estaba allí, se le negó el derecho a una videollamada con sus abogados al menos tres veces.
−Requirió que yo buscara tantos correos electrónicos como pude de personas en Camp East Montana, y les escribiera por correo electrónico fuera del sistema, para presionar para que realmente programaran una cita −dijo Tillman, consultora en el caso de Prokosch Law−.
Orozco Guzmán, su hijo, trabaja como asistente legal para el Estado de Minnesota, y ha hablado con su padre algunas veces después del secuestro.
−Ha estado diciendo que está bien −dice Orozco Guzmán−. Pero con cada llamada, su voz suena un poco más y más triste.
Orozco Guzmán describe a su familia como muy unida y el secuestro está afectando a todos. La madre de Orozco Guzmán se ha quedado con él y su esposa en su casa en las afueras de las Ciudades Gemelas desde el secuestro, y para ella −cada día es más difícil que el anterior −dice su hijo−.
Orozco Guzmán dice que su madre está tratando de ser optimista, pero parece angustiada y distraída, y a veces se repite sin darse cuenta. −Puedo decir que eso le está pesando. Me está pesando a mí. Está pesando sobre todos nosotros. Aquellos primeros dos días me vi repitiendo cosas que ya había dicho, pensando que no las había dicho, solo porque todo esto ha perturbado nuestras mentes.
Orozco Guzmán dijo que siempre ha sido el sueño de su padre poseer una casa, y eso se hizo realidad el verano pasado. −Finalmente compró su casa en las afueras de la ciudad. Ha sido carpintero de toda la vida, y finalmente compró una casa.
Grecia Palomar, presidenta de la sucursal de LCLAA de las Ciudades Gemelas, escribió una carta de apoyo a Orozco Verdusco, dirigida al juez de inmigración. −Ha traído trabajadores de la comunidad a nuestras reuniones para hablar directamente sobre las condiciones del lugar de trabajo y para aprender sobre la importancia de los sindicatos, la negociación colectiva y la protección de los trabajadores −escribe−. Su capacidad para formar enlaces con los trabajadores, explicar con claridad asuntos laborales complejos e inspirar confianza ha tenido un impacto admirable y significativo en nuestros esfuerzos de alcance a la comunidad.
El juez del distrito de Minnesota Paul A. Magnuson, al negar la petición de hábeas corpus, −ha determinado que está de acuerdo con lo que el gobierno de Trump ha decidido, que todos los inmigrantes que llegan a Estados Unidos sin inspección caen bajo detención obligatoria, lo que significa que ni siquiera se les permite una audiencia de fianza −explica Tillman−.
−En el fallo, incluso dice que la mayoría de los jueces que son sus socios no están de acuerdo con él en ese punto, y la mayoría de los jueces de Minnesota están aprobando estas peticiones, al menos ordenando una audiencia de fianza, y a menudo ordenando la liberación directa.
Tillman dice que el fallo del juez es “desalentadora”, porque significa que Orozco Verdusco tiene que decidir entre luchar por su liberación de regreso a su casa después de ser detenido, por ejemplo, tratando de obtener otra petición de hábeas corpus en Nuevo México, donde actualmente está detenido, o salir del país, lo que significa que ya no sería encerrado, pero potencialmente no podría regresar con su familia en los Estados Unidos durante 10 años.
−Así que ahora estamos trabajando con él para ver lo que prefiere hacer −dice Tillman, quien tiene una conexión personal con su caso−: Es hermana de la esposa de Orozco Guzmán. −No soy la encarcelada, así que no puedo tomar la decisión. Ninguno de nosotros puede tomar esa decisión por él, porque no podemos imaginar cómo es allí.
Orozco Guzmán dice de su padre: −Siempre ha creído en el sueño americano, mucho más de lo que yo he creído.
Este artículo es una publicación conjunta de In These Times y Workday Magazine.